Un paseo nostálgico por las calles de Londres
Ver 'Bridget Jones: Mad About the Boy' es hacerse un viaje nostálgico a través del tiempo con una heroína que nos ha conquistado desde los años 90. Renée Zellweger vuelve a encarnar a la adorablemente desorganizada Bridget, ahora en sus años 50, con ese toque característico de comedia y candidez que hemos llegado a amar. Esta vez, la película se presenta en una plataforma de streaming, Peacock, lo que ya indica un cambio respecto a sus predecesoras cinematográficas, adaptándose a los tiempos modernos con referencias culturales actuales como Harry Styles o Tinder, aunque quizás no tan osadas como la audiencia esperaría.
El estilo de vida de Bridget: una mezcla de romance y realidad
En 'Mad About the Boy', nos encontramos con una Bridget lidia con la pérdida de su amado Mark Darcy, interpretado por Colin Firth, quien fallece trágicamente en Sudán. Ahora, ella está dedicada a la maternidad, criando a sus dos hijos, William y Mabel. Sin embargo, la película propone un resurgir de su vida amorosa con un biológo 25 años menor que ella, Roxster, interpretado por Leo Woodall. Aunque esta relación 'por qué no' parece refrescante, echo de menos las aventuras desenfrenadas que hicieron de las entregas anteriores comedias memorables.
Desenlace emocional y fuerte enredos personales
A pesar de sus momentos de humor, 'Mad About the Boy' nos lleva por caminos más sentimentales que sus predecesores con toques de melancolía y ternura. La aparición de personajes secundarios como Daniel Cleaver (Hugh Grant) brinda chispa, aunque las tramas paralelas, como el distanciamiento emocional de William debido a la pérdida de su padre, proyectan un tono más reflexivo y menos caótico. Las escenas con Emma Thompson como la Dra. Rawlings proporcionan algunos de los momentos cómicos más destacados, pero en su mayoría, la película se siente como una dulce despedida de la entrañable Bridget.
Conclusiones
En conclusión, 'Bridget Jones: Mad About the Boy' es un emotivo cierre para una serie icónica. Renée Zellweger continúa deslumbrando en su papel chispeante, reflejando un Bridget más sabia y madura. Aunque extraño el caos y el sentido de diversión de las primeras películas, esta entrega final ofrece una tierna despedida que, sin duda, resonará con quienes han seguido su viaje desde el principio. Personalmente, le otorgo un 7 de 10 por su sincera narrativa y cálida nostalgia, aunque deseaba un poco más de la locura característica de otros tiempos.