Un concepto fuera de lo común
Desde el primer momento que escuché la premisa de 'By Design', supe que estaba ante una propuesta única. La trama nos presenta a Camille, interpretada por la talentosa Juliette Lewis, quien nos embarca en un viaje estrafalario al convertirse en una silla. Este inesperado giro es, sin duda, la columna vertebral de la película de Amanda Kramer, una obra que no teme navegar en lo absurdo y que juega con un humor peculiar.
Interpretaciones que brillan en su peculiaridad
Juliette Lewis deslumbra con su capacidad para expresar sus emociones incluso en las situaciones más absurdas. Su compañera de reparto, Melanie Griffith, aporta una voz en off que amalgama la comedia irónica con un drama sutil. Mamoudou Athie, quien da vida a Olivier, complementa su actuación con una calidez conmovedora, permitiéndonos comprender su vínculo inusual con la silla.
Dirección estilística y un diseño teatral
La dirección de Amanda Kramer nos sumerge en una atmósfera que recuerda al teatro avant-garde, con escenarios que nos llevan a cuestionar la realidad que se nos presenta. Las elecciones estilísticas, desde el vestuario hasta la iluminación, crean un mundo onírico que encaja perfectamente con el tono peculiar de la película.
Reflexiones sobre identidad y deseo
Bajo la superficie surrealista de 'By Design' hay una exploración de temas profundos como la identidad y el deseo. La historia nos invita a cuestionarnos sobre los anhelos humanos y las expectativas sociales, presentándonos interrogantes sobre nuestra percepción.
Desafíos en su narrativa
A medida que avanzaba la película, no pude evitar sentir que por momentos se perdía en su propio juego. La película brilla más como una sátira intelectual que como una narrativa completa, pero eso no resta el disfrute de su audacia.