Un escenario prometedor
Desde el principio, 'Caper' promete ser una comedia alocada, ambientada en la vibrante Nueva York. La película cuenta la historia de un grupo de amigos de poker que viven una noche descontrolada al intentar salvar a uno de ellos de las potenciales consecuencias de un error tech-savvy. Con la promesa de sumergirse en la esencia de la ciudad y su gente, el guionista y director Dean Imperial busca capturar el caos de la aventura, pero pronto ese encanto se desvanece.
Un guion que no llega a buen puerto
Lo que en papel podría haber sido una premisa conmovedora, se convierte en una cadena de intentos fallidos de humor. Mientras los personajes vagan por varios barrios de la ciudad, 'Caper' navega entre momentos ridículos y situaciones que no logran arrancar una verdadera carcajada. Incluso los personajes secundarios que deberían aportar profundidad, acaban siendo clichés superficiales que no terminan de desarrollar a los protagonistas masculinos.
Humor poco efectivo y oportunidades perdidas
Imperial parece tener buenas intenciones, pero sus intentos de sátira y comedia física no logran enganchar. La película nos lleva a escenarios con potencial improvisado que luego no se exploran adecuadamente, como cuando los personajes se disfrazan con trajes temáticos ridículos. Estos momentos se sienten forzados y desprovistos de una verdadera conexión emotiva o cómica. Las interacciones que podrían haber sido puntos altos se diluyen rápidamente.
Actuaciones que intentan salvar la trama
El reparto, encabezado por Ron Palais, Richard Cooper y Celester Rich, intenta darle vida a un guion que carece de chispa. Los actores intentan explotar momentos de improvisación y algunos logran generar risas aisladas, pero incluso sus actuaciones no pueden compensar la estructura deficiente de la cinta. A pesar de la evidente buena química entre ellos, es desalentador ver cómo sus destrezas se desperdician en escenas que nunca alcanzan el potencial que prometen.