Introducción y contexto
Esperaba con cierta cautela el estreno de 'Capitán América: Brave New World', especialmente después de la saturación de contenido que Marvel ha venido ofreciendo en los últimos años bajo la dirección de Bob Chapek. Sin embargo, con Bob Iger de regreso, había una expectativa de mejora en la calidad de las producciones. Dirigida por Julius Onah, esta entrega mantiene la fórmula conocida sin grandes innovaciones, ofreciendo dos horas de entretenimiento ligero.
Una experiencia cinematográfica descafeinada
Apenas iniciada la película, noté que el acabado visual no reflejaba el abultado presupuesto de 180 millones de dólares. Las escenas de acción, aunque son parte esencial del atractivo Marvel, resultan genéricas y desordenadas. La sensación de estar viendo contenido más que cine persiste a lo largo de la cinta, especialmente con un guion que repasa explicaciones y diálogos carentes de subtexto, lo cual es decepcionante para un thriller político.
El problema subyacente
'Brave New World' sufre de una falta de identidad propia, sintiéndose más como un producto hecho para conglomerar contenido que para contar una historia poderosa. La falta de riesgo en sus contenidos políticos, tan ajustados para no ofender a nadie, deja a la película sin carácter. Marvel ha demostrado antes, con 'Capitán América: El soldado de Invierno', que puede manejar el género de thriller político con maestría, pero esta vez no logran estar a la altura.
Conclusiones
Salí del cine con un sentimiento ambivalente. 'Capitán América: Brave New World' funciona para una tarde de desconexión, pero deja demasiado que desear en términos de innovación y calidad narrativa. Mientras Marvel continúa priorizando la cantidad sobre la calidad, es crucial encontrar una nueva dirección creativa que revitalice su visión cinematográfica. Sólo así podrán devolver el brillo a la saga que tantos fans amamos.