Un Título que Despierta Curiosidad
Al descubrir 'El Diablo Fuma (y Guarda las Cerillas Quemadas en la Misma Caja)', es inevitable que el título me intrigue profundamente. La película, dirigida por el cineasta mexicano Ernesto Martínez Bucio, nos sumerge en una narración donde las fronteras entre la realidad y el sueño se difuminan. A través de los ojos de cinco hermanos cuyos padres desaparecen, nos enfrentamos a una desintegración gradual de su mundo. Lo que comienza como un relato de aventura infantil se transforma en una lúgubre exposición de miedo y aislamiento infantil.
Un Viaje a lo Desconocido
Desde el principio, la película establece un tono inquietante con su apertura visual de fotografías rasgadas convertidas en mosaico. Este elemento simboliza la naturaleza de su narrativa: discontinua y fragmentada. Es fascinante cómo Martínez Bucio logra captar las inseguridades e impresiones de la infancia con una precisión sumamente poética. La historia, ambientada en un sofocante verano de los años 90 en la Ciudad de México, nos muestra las luchas internas de los protagonistas, mientras esperan la visita papal y sienten la presencia de un peligroso ente dentro de su hogar.
El Impacto de las Actuaciones
El reparto infantil, encabezado por Laura Uribe Rojas y Donovan Said, ofrece interpretaciones llenas de autenticidad. Logran transmitir el desconcierto y la camaradería entre hermanos en medio de la creciente paranoia de Romaña, interpretada de manera inquietante por Carmen Ramos. La manera en que los niños interactúan, mezclando comicidad y miedo ante lo desconocido, mantiene el interés del espectador a lo largo de este viaje emocional.
La Trama y el Ambiente Visual
El argumento se despliega de manera desordenada, con momentos oscuros y otros de aparente normalidad que desvelan una realidad rota. Martínez Bucio, junto al director de fotografía Odei Zabaleta, opta por tonos sepia que evocan recuerdos quemados, intensificando el aire de fatalidad inminente. Cada visual está impregnado de una sensación de encierro, haciendo que la casa parezca más pequeña y opresiva. El uso de video casero en los flashbacks añade una profundidad emocional que resalta el contraste entre los soñados momentos de felicidad familiar y la realidad actual de caos.
Conclusiones
Al finalizar 'El Diablo Fuma', me encuentro reflexionando sobre la complejidad de la infancia y la fragilidad de las estructuras familiares. Esta película, lejos de ser una simple historia de aventuras, es un viaje emocional hacia la incertidumbre que acompaña el crecimiento en un entorno irregular. Martínez Bucio presenta un debut poderoso y original que, sin duda, merece atención. Recomiendo encarecidamente esta experiencia cinematográfica, particularmente a quienes buscan una narrativa que desafíe lo convencional y haga eco del verdadero terror en la mente de un niño.