Introducción a 'Estado Eléctrico'
Tenía muchas expectativas cuando me senté a ver 'Estado Eléctrico'. No solo es la película más cara en la historia de Netflix con un deslumbrante presupuesto de 320 millones de dólares, sino que también contaba con los hermanos Russo, quienes nos han impresionado en el pasado con éxitos de taquilla. Sin embargo, esta vez, no lograron desplegar toda la magia esperada en este ambicioso proyecto.
Un arranque prometedor que se desinfla
La película comienza estableciendo una base emocional para su protagonista, Milie Bobby Brown, y presentando un universo visualmente intrigante. No obstante, a medida que se desarrolla, 'Estado Eléctrico' comienza a perder su impulso y se hunde en una narrativa genérica que deja mucho que desear. Los elementos que podrían haber sido una fortaleza terminan siendo tratados de manera superficial, dejando al espectador con una sensación de insatisfacción.
El problema de lo genérico
Uno de los mayores problemas con 'Estado Eléctrico' es su incapacidad para desarrollar ideas con potencial en algo memorable. A pesar de un presupuesto multimillonario, el acabado visual decepciona, y la galería de personajes resulta ser bastante pobre. Incluso actores confiables como Stanley Tucci no logran resaltar debido al frágil material en el que están trabajando.
Actuaciones desaprovechadas
Millie Bobby Brown, quien ha demostrado su valía en varias ocasiones, aquí parece incómoda, desaprovechada por completo al igual que Chris Pratt, quien entrega una actuación que, desafortunadamente, no se siente coherente o bien desarrollada, haciendo que su personaje sea más un aliado del viento en lugar de un protagonista con peso.
Los Hermanos Russo: falta de energía y visión
La dirección de los Russo, sorprendentemente, carece de la vibrante energía que alguna vez definió su trabajo. La película se siente pesada, una carga insoportable que termina siendo un conjunto de escenas estériles y carentes de inspiración. No lograron encender la chispa que uno esperaría en una obra de este calibre y, sin una visión clara, la película tropieza en todos los niveles.
Conclusiones
La mejor manera de describir 'Estado Eléctrico' es como una superproducción que no logra encontrar su camino. A pesar de contar con los recursos y el talento necesarios, Netflix nos entrega un producto olvidable, donde el espectáculo visual no logra compensar una historia débil y personajes poco convincentes. Me ha dejado con ganas de olvidar su existencia y seguir adelante con la esperanza de que la próxima gran producción de la plataforma saque a relucir su verdadero potencial.