Intrigante premisa en un hospital rural
Rounding es una película que, a primera vista, se presenta como un thriller psicológico, aunque en su ADN se esconde un intento innecesario de añadir elementos de horror. Protagonizada por Namir Smallwood como el residente médico James Hayman, la trama se teje en torno a su traslado a un hospital menos exigente tras un trauma profesional. Ambientada en un rincón nevado del medio oeste estadounidense, la atmósfera de tensión es evocada con destreza por el director Alex Thompson. Sin embargo, la película introduce tantos giros que a menudo resulta más confusa que intrigante.
Un protagonista complejo y atormentado
La actuación de Namir Smallwood como Dr. James Hayman merece reconocimiento. Retrata a un recién graduado brillante pero mentalmente fragilizado tras una mala experiencia con un paciente terminal. Su traslado a Greenville y las instrucciones para asistir a clases de actuación para mejorar su trato con los pacientes, generan un conflicto personal que Smallwood transmite con autenticidad. Sin embargo, desafortunadamente, el guion no ofrece el respaldo necesario para explorar más en profundidad su complejidad psicológica.
Caso enigmático y obsesión creciente
La obsesión de James por el caso de Helen Adso, interpretada por Sidney Flanigan, añade una capa de misterio a la historia. La joven sufre procedimientos invasivos, pero sus resultados no los justifican. Intrigado, James sospecha de un posible maltrato por parte de la madre de Helen, pero sus inquietudes son ignoradas por el hospital. Mientras investiga por su cuenta, su salud mental se deteriora dramáticamente, entre ataques de pánico y una percepción distorsionada de la realidad que desemboca en alucinaciones.
Un guion sobrecargado
Con el guion coescrito por Christopher Thompson, la película intenta abarcar demasiado en su escaso metraje, introduciendo demasiados giros que resultan en los llamados ‘red herrings’ y huecos lógicos. Aunque las actuaciones son convincentes y la cinematografía de Nate Hurtsellers captura bellamente el ambiente sombrío, el guion queda corto al no desarrollar satisfactoriamente estos muchos hilos de la trama.
Conclusiones
En lo personal, Rounding me dejó con sentimientos encontrados. Mientras el elenco y la música original de Macie Stewart y Quinn Tsan enriquecen la experiencia, el resultado final se siente incompleto y apresurado. Hubiera preferido una narrativa más focalizada o un ritmo que permitiera explorar la complejidad de sus temas, en lugar de intentar demasiados conceptos a la vez. Mi valoración para Rounding es un 6, ya que pese a su prometedora premisa, la ejecución no llega a cuajar completamente en un thriller memorable.