Una mirada crítica a 'Tardes de soledad' de Albert Serra

Análisis Una mirada crítica a 'Tardes de soledad' de Albert Serra

Nota

4/10

Introducción a 'Tardes de soledad'

Cuando me dispuse a ver 'Tardes de soledad', dirigida por Albert Serra, lo hice con una mezcla de expectativa y reticencia. Esta película que ha ganado la Concha de Oro en San Sebastián, se ha celebrado como un monumento artístico de una temática tan controvertida como el toreo. Me resultaba difícil conciliar estas alabanzas con mi postura personal respecto a la tauromaquia, pero me comprometí a darle una oportunidad sin prejuicios aparentes.

Una propuesta visual controvertida

Desde el inicio, Albert Serra establece un discurso visual contundente, donde técnicamente, muy pocos reproches caben hacerle. La utilización del fuera de campo, el manejo preciso del sonido y una fotografía espectacular son elementos que, sin duda, merecen reconocimiento. Sin embargo, dejar de lado lo que en realidad se está presentando en pantalla sería una omisión de lo que, para mí, es la esencia misma de esta obra: la brutalidad y el derramamiento de sangre innecesarios.

Emociones chocantes y un mensaje polarizante

Debo admitir que durante las dos horas de proyección, me sentí profundamente incómodo. La matanza de toros, el sufrimiento palpable, eran demasiado para mí. Serra propone una experiencia que vive y respira a través de la crueldad animal, y lo hace sin titubear. Hay quienes pueden encontrar belleza en la ejecución técnica, en ese enfrentamiento humano-animal, pero yo solo vi una disciplina desfasada, una pugna que no consigo ver más allá de una barbarie.

El eco de una España en decadencia

'Tardes de soledad' se presenta en cierto modo como un espejo de una España en declive, donde se busca romper con lo

para adentrarse en lo auténtico, aunque salvaje. Los ecos del pasodoble, el olor a tabaco y el sudor denotan una nostalgia que a mí, más que fascinarme, me repele. Serra sigue siendo una figura polarizadora en el cine español, capaz de despertar amores y odios casi a partes iguales con su enfoque visceral.

políticamente correcto

Conclusiones

A medida que las luces se encendían en la sala, mis pensamientos sobre 'Tardes de soledad' eran un complicado entramado de rechazo y admiración. No puedo ignorar el talento detrás de la cámara de Albert Serra, pero tampoco puedo dar la espalda a mis convicciones personales ante lo que considero una violencia innecesaria. Para quienes disfrutan o son indiferentes al toreo, esta película puede ser un examen introspectivo seductor. Para mí, fue una confrontación incómoda y un recordatorio de que el arte puede ser tan desafiante como precioso. No es una película para corazones débiles o mentes cerradas; es, sin duda, una propuesta que no dejará indiferente a nadie.

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