Un Pueblo Rural con Profundidades Políticas
En 'Tiger’s Pond', dirigida por Natesh Hegde, nos adentramos en un tranquilo pueblo del sur de la India que esconde unas profundidades políticas traicioneras. A pesar de sus vistas medidas y deliberadas, sentí que la narrativa se desmorona de forma algo suelta. Sus texturas resultan encantadoras, incluso inquietantes a momentos, pero esa contención acaba por esterilizar una historia que debería sentirse más visceral para capturar la violencia física y emocional que yace bajo su impecable superficie.
Un Elenco con Tensiones Latentes
Achyut Kumar interpreta a Prabhu, un despiadado hombre de negocios de pueblo pequeño que busca un cargo local, asistido por su ejecutor de confianza, Malabari, interpretado por Dileesh Pothan. Prabhu desconoce que las conexiones personales y profesionales con Malabari se han entrelazado peligrosamente. Venkati, el diligente hermano menor de Prabhu —interpretado por Natesh— tiene planes de casarse con Devaki, la hermana de Malabari (Bindu Raxidi), pero las diferencias de casta probablemente emergerán. Esta implosión personal inminente es solo una de las varias tramas paralelas que nunca llegan a fusionarse por completo.
Un Trabajo Visual Cercano a la Espiritualidad
El enfoque visual y modal de Hegde revela las verdaderas políticas de la película. Junto al cinematógrafo Vikas Urs y el coeditor Paresh Kamdar, Hegde transforma el paisaje rural de ‘Tiger’s Pond’ en un ámbito contiguo a lo espiritual. Sus tonos y texturas de 16mm evocan un filme paralelo indio de los años 80. Este enfoque se complementa con un estilo de actuación que raramente se ve en el cine indio moderno, equilibrando naturalismo medido con estallidos de energía. Todo el tiempo, la cámara de Hegde y Kamdar se asegura de linger justo el tiempo necesario antes de cortar, imbuyendo el marco con un sentido de misterio espiritual.
Política y Religión: Un Delicado Equilibrio
El entrelazamiento de política y religión en 'Tiger’s Pond' habla directamente de la forma en que el fascismo de derecha moderno ha tomado en India últimamente. Esta aproximación conceptual es innatamente valiente e innovadora. La cualidad fotográfica de vieja escuela aplicada a un relato criminal moderno suele estar dirigida por autores de género sórdidos como Ram Gopal Verma o Anurag Kashyap. Este peculiar matrimonio de temas señala que estos males sociales están arraigados en la cultura desde mucho antes de que la cámara de Kashyap los captara.
Conclusiones
Al final, 'Tiger’s Pond' se presenta como una obra única y teóricamente brillante, pero con una ejecución narrativa que deja delirar. Aunque los conceptos temáticos claros a menudo superan el drama humano, la película logra ofrecer una mirada cautivadora al entrelazamiento de política y religión. Sin embargo, unas conexiones más cercanas entre lo representado y su significado traducirían en un drama más fuerte y visceral. Para mí, la película es un viaje visualmente hipnótico pero emocionalmente algo distante.