Inmersión en la realidad
Como amante de las historias basadas en hechos reales, 'Último Aliento' me sumergió de inmediato en un entorno donde la vida y la muerte pendían de un hilo. La película, protagonizada por Woody Harrelson y Simu Liu, ofrece una dosis de adrenalina pura al recrear un accidente de buceo de saturación ocurrido en la costa de Escocia en 2012. El director, Alex Parkinson, quien ya había explorado el tema en el documental homónimo de 2019, recrea aquí una narrativa implacable y tangible que me mantuvo en vilo, hasta el final. No encontré en 'Último Aliento' los artificios clásicos de Hollywood, y eso incrementó la autenticidad de la experiencia.
Personajes con profundidad emocional
Los personajes son el corazón de 'Último Aliento'. Chris Lemons, interpretado por Finn Cole, y su relación con Morag, su prometida, añaden una capa emocional que resonó en mí. La actuación de Woody Harrelson como Duncan Allcock, con su mezcla de humor y sabiduría de veterano, complementa perfectamente. Simu Liu, por su parte, aporta carisma interpretando a David Yuasa, un hombre de pocas palabras pero de gran presencia, que me permitió conectar verdaderamente con sus miedos y determinación. A través de ellos, Alex Parkinson logra que sintamos el peligro y la angustia de los hechos.
Una narrativa visual impresionante
La destreza técnica de Parkinson resplandece en 'Último Aliento'. La representación de los equipos de buceo y el ambiente cerrado del campamento de base es tan minuciosa que, como espectador, uno podría pensar que es parte de un documental en lugar de una película dramática. La tensión constante que se desarrolla mientras los personajes luchan contra el reloj en un entorno inhóspito es palpable, y me mantuvo al filo del asiento. La película logra evocar una atmósfera de incertidumbre y peligro, que es casi tangible en cada escena.
Conclusiones
Al finalizar 'Último Aliento', me quedé con una sensación de asombro y respeto por los inmensos riesgos que conlleva la profesión del buceo de saturación. Aprecio la manera en que Alex Parkinson mantiene un enfoque directo, relatando una historia que es a la vez simple y profundamente compleja. La película es una prueba de que, a veces, la realidad supera la ficción en términos de intensidad y emoción. Sin necesidad de villanos o subtramas exageradas, 'Último Aliento' es una experiencia conmovedora y absorbente que recomiendo ver sin reservas.